viernes, 7 de octubre de 2011

Biodiversidad (I)

La Biodiversidad es un tema muy interesante de analizar. Cuando oímos hablar de biodiversidad se entiende que estamos ante un conjunto de organismos vivos, de especies, que habitan en un lugar determinado. Si además este lugar es rico en especies, estamos ante un lugar con gran interés e importancia ecológica.

Datura arborea. Foto: VerdeLab
También creo que entendemos cuando hablan de ecosistemas, que se están refiriendo a un lugar donde habitan especies, pero que además interactúan y desarrollan una función y que eso las hace especialmente importantes, porque además esa interacción, interdependencia o interés compartido se ha conseguido en una adaptación al entorno que ha sido lenta, de muchos años, hasta que por fin han llegado a formar una comunidad perfecta y necesaria entre quienes la integran.
Visto así, la naturaleza en general, que es como yo lo veo desde una mirada curiosa, y la biodiversidad en particular, me parece un hecho maravilloso y por eso suelo tomarme cualquier noticia que le afecte con mucha precaución antes de crearme una opinión. Terry Erwin, después de hacer algunos estudios de observación en la selva amazónica piensa que puede haber más de 30 millones de insectos y podrían llegar a 50 millones de especies. Cualquiera que sea la cifra, es simplemente impresionante porque estamos hablando de un lugar determinado, con un número increíblemente alto de organismos vivos y además que realizan una función perfectamente articulada que genera un ecosistema como es la selva amazónica.

La naturaleza tiene una particularidad muy curiosa, y es que hay gente a la que tiene totalmente seducida y que al mirar una flor, árbol o ave, se queda totalmente "embobado" y alguien ajeno al observador diría que es como si estuviese viendo algo único, pero es así, porque además se siente un privilegiado por poder hacerlo. Yo conozco gente así, y no digamos si hablamos de aves y es la primera vez que observan en directo un buitre negro o un águila perdicera. Alguien aséptico a este tipo de observación espectáculo, puede pensar que se exagera, pero nada más lejos de la realidad, es como si estuviese viendo una obra maestra. Pero eso es lo que tiene la naturaleza una seducción por su belleza, su furia y por su extraordinaria capacidad de supervivencia.


INBIO (Costa Rica). Foto: VerdeLab
Pero aparte de esa seducción, estamos ante un gran banco genético, un gran almacén de sustancias que tienen propiedades muchas de ellas aún desconocidas, y que seguramente no conozcamos nunca, porque desaparecerán antes de descubrirlas. La biodiversidad es un valor "per se", además universal, para el beneficio común presente y futuro y como valor, no sólo hay que conservarlo para la seducción de algunos, ni mantenerlo para el disfrute de los venideros sino que hay que saber gestionarlo y utilizarlo para la oportunidad que genera ahora y después. En esto, hay gente que lo hace muy bien, Costa Rica es un buen ejemplo de ello. Más de 50.000 españoles al año van a disfrutar de su biodiversidad, pero de esto hablaré en mi próxima entrada, ahora acabo con una frase de Baba Dioum, un senegalés concienciado: "en última instancia conservaremos solo aquello que amemos, amaremos solo lo que entendamos, y entenderemos solo lo que nos enseñen".

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