jueves, 24 de noviembre de 2011

La Unión Europea marcando liderazgo en el Cambio Climático

La UE exigirá a China y EE UU una hoja de ruta para reducir emisiones

Un pacto en Durban sin los países más contaminantes no frenará el calentamiento

FERRAN BALSELLS - Barcelona - 24/11/2011


 
No habrá otro pacto internacional para sustituir el tratado de Kioto si los países más contaminantes, especialmente China y EE UU, quedan fuera del acuerdo. Es el mensaje que la UE llevará la semana próxima a la cumbre sobre cambio climático que la ONU organiza en Durban (Sudáfrica) y que trazará el escenario internacional después de Kioto, protocolo que expira a finales de 2012 y que aún no tiene sustituto. "Un acuerdo sin los países más contaminantes apenas servirá para nada", señaló ayer en Barcelona Isaac Valero, miembro y portavoz de la Comisaría de Acción por el Clima de la UE, para retratar la postura de Bruselas ante la cumbre: forzar un pacto de mínimos con Estados Unidos y China, responsables de más del 40% del total de gases invernadero a la atmósfera, para que estos a su vez arrastren a otros países emergentes y cada vez más contaminantes, como India y Brasil.

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    Europa ha reducido en un 17% los gases en 12 años y su PIB ha crecido
    El acuerdo de Kioto solo atañe al 30% de lo que se emite a la atmósfera
    La cumbre de Durban se celebrará en plena encrucijada: la emisión de gases que causan el cambio climático batió récords en 2010, el calentamiento global sumará previsiblemente dos grados centígrados más a mediados de siglo y los científicos calculan que a partir de 2017 cualquier intento para contener ese calentamiento será ya inútil. La ONU, que ha embarrancado en todas las cumbres anteriores a la hora de involucrar a los países más contaminantes, logró que en 2009 todos los Gobiernos se fijaran precisamente el objetivo de evitar una subida superior a los dos grados.
    "Aún es tecnológica y económicamente viable", aseguró al respecto Valero, que ya asistió como negociador de Bruselas a la última cumbre del clima en Cancún, en 2010. Entonces se acordó endurecer los recortes de emisiones y crear un Fondo Verde que debería alcanzar los 100.000 millones de dólares al año para ayudar a países como Brasil a no talar bosques. Pero esas mismas conclusiones fijan que en 2011 debe decidirse si prorrogar Kioto con un tratado internacional vinculante o dejar esos objetivos como voluntarios.
    La UE, que concentra cerca del 12% de las emisiones globales, aspira a transformar Kioto en un tratado con más calado: el protocolo se trazó en 1997 y obliga a unos 40 países a reducir sus emisiones alrededor del 6% en 2012 respecto a los niveles de 1990. Pero ni EE UU ni China están vinculados al acuerdo. El primero nunca llegó a ratificarlo y el segundo era en 1997 un país tan en desarrollo que se decidió no imponerle obligaciones. El acuerdo solo cubre, por tanto, cerca del 30% de los gases invernadero que los países emiten a la atmósfera. "El liderazgo de la UE será fundamental para convencer a los otros países", señaló el portavoz comunitario. Las últimas cumbres, sin embargo, se decidieron prácticamente a solas entre China y EE UU, que suelen anteponer el crecimiento económico a la restricción de emisiones.
    Ante ello, Bruselas exhibirá su mejor baza. "En 12 años la UE ha reducido las emisiones el 17% y el PIB ha crecido el 40%", detalló Valero. "Combinar crecimiento y sostenibilidad es posible", insistió, para añadir que el acuerdo es urgente. Desde 2000, cuando ya se consideraba prioritario frenar el calentamiento, las emisiones en el mundo han crecido un 30%, y un 45% desde 1990. Esta tendencia implicará un calentamiento global de entre cinco y seis grados centígrados a finales de siglo: tres veces más del umbral que generará "consecuencias catastróficas irreversibles", advierte el panel de expertos de la ONU.
    Pese al evidente peligro constatado científicamente, los países no logran acercar posturas sobre qué hacer cuando acabe el periodo de cumplimiento del acuerdo de Kioto. Si el futuro pacto no compromete a China y Estados Unidos, Japón y Canadá, que sí están vinculados por Kioto, ya han advertido que se niegan a prorrogarlo sin los otros países. Solo la Unión Europea ha expresado claramente que desea un segundo periodo de compromiso hasta el año 2020, pero dejar fuera a los países más contaminantes desmoronará probablemente cualquier posible acuerdo.

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