domingo, 22 de enero de 2012

¡Qué hecho más interesante!

La mariposa con alas de carbón

Autor:Carlos Corominas

Madrid, 21 ene (EFEverde).- La Biston betularia es una mariposa que debe su nombre a la capacidad de mimetismo con la corteza de los abedules (betula), tradicionalmente blanca y cubierta de líquenes, hasta que la revolución industrial introdujo una nueva variable: la contaminación


A finales del siglo XIX, aficionados a las mariposas empezaron a percibir un cambio en el color de la Biston betularia. Observaron que las poblaciones de estas mariposas en las ciudades pasaban a ser mayoritariamente negras, muy escasas hasta entonces, mientras que en el campo seguían predominando las blancas. 
Este fenómeno se debía a que la supervivencia de estos lepidópteros está estrechamente ligada a su capacidad de camuflaje para evitar ser devoradas por las aves, su principal predador.

Cortezas de hollín 
Cuando los abedules empezaron a perder sus líquenes y sus cortezas y ennegrecieron debido a la contaminación por la quema de carbón, las mariposas blancas (typica) se convirtieron en un blanco perfecto mientras que las negras (carbonaria), anteriormente en la diana, se camuflaban más fácilmente. 
Entre los días 5 y 9 de diciembre de 1952 Londres sufrió una densa niebla de contaminación a la que se atribuyó la muerte de cuatro mil personas. Como consecuencia, en 1956 se aprobaba el Acta de Aire Limpio que regulaba la cantidad de contaminantes en la atmósfera y establecía un máximo para las emisiones industriales. 
Desde que esta ley se aprobó, se ha observado como la Biston betularia carbonaria ha disminuido su presencia en las ciudades y ha vuelto a predominar la mariposa blanca debido a que los árboles han recuperado su color original. 
Según un estudio elaborado por los biólogos Mani y Majerus, la Biston betularia en su variante carbonaria se extinguirá virtualmente a finales de esta década.

El debate científico 
Las investigaciones más importantes fueron realizadas por el entomólogo inglés Bernard Kettlewell que observó el comportamiento y las poblaciones de la Biston betularia en bosques contaminados y limpios. Kettlewell concluyó que la predominancia de la carbonaria se producía en zonas contaminadas, mientras que en los bosques donde los árboles mantenían intacta la corteza, la Biston betularia seguía siendo blanca. 
Este proceso se denominó melanismo industrial en referencia al "aumento proporcional de pigmentos melánicos en los miembros de una población (...) asociado a la contaminación industrial", explicaba el genetista Michael Majerus.

Selección natural en acción 
Asimismo, ha sido definido como un caso de selección natural en acción, en el que se podía comprobar directamente y en un espacio corto de tiempo la transformación en una población debido a un cambio ambiental. 
En el libro titulado "Melanismo, Evolución en Acción", Majerus critica el método experimental de Kettlewell, argumento utilizado por los defensores del creacionismo para afirmar que éste había cometido fraude experimental. 
El científico titular del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca, Emilio Cervantes, afirma que Kettlewell estaba sufriendo un exceso de presión y "cuando determinadas connotaciones sociales piden unos resultados, parece más fácil que la naturaleza nos ofrezca esos resultados que no los contrarios", señala. 
Por otro lado, el profesor del departamento de genética y microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, Antonio Barbadilla, asegura que "las críticas a Kettlewell sobre el melanismo industrial no son distintas a las que se hacen sobre cualquier experimento de selección en la naturaleza". Este tema "es especialmente paradigmático y por eso ha recibido tantas críticas". 
Barbadilla considera que este caso es entendido mayoritariamente desde el ámbito científico como "un ejemplo fantástico de selección en acción" y que la única duda radica en qué otros factores, además de la predación, intervienen en el proceso de selección. 
"Se cita como ejemplo de evolución, pero puede servir como ejemplo de adaptación" asegura Cervantes y explica que el cambio en la población "no significa que haya evolución porque la evolución implica un cambio de especie". 
El profesor Barbadilla asegura que desde los años cincuenta la contaminación es "más sutil" y se ha reducido drásticamente la derivada del carbón, responsable de la decoloración de los árboles. El hecho de que la Biston betularia haya recuperado su color original "demuestra que el fenómeno estaba relacionado con la contaminación y es una prueba más de que sigue funcionando la selección natural". EFE

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