miércoles, 28 de marzo de 2012

El pueblo brasileño que más destruía la Amazonía se convierte a la conservación

Autor:Carlos A. Moreno.

Sao Félix do Xingú (Brasil), 28 mar (EFEverde).- Sao Félix do Xingú, un municipio de la Amazonía brasileña tristemente célebre por ser el mayor destructor de la principal selva tropical del mundo, se ha reconvertido a la conservación y al desarrollo sostenible.

Sao Félix do Xingú, un municipio de la Amazonía brasileña tristemente célebre por ser el mayor destructor de la principal selva tropical del mundo, se ha reconvertido a la conservación y al desarrollo sostenible. En la foto de archivo, paraje amazónico brasileño. EFE/Jaime Ortega
Con un área de 84.200 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de Austria, Sao Félix do Xingú, situado en el estado de Pará y segundo municipio de Brasil en tamaño, entró en una lista negra de deforestadores por quemar miles de hectáreas de selva para sembrar pastos para la ganadería.

El municipio de 90.000 habitantes tiene un rebaño bovino de dos millones de reses, el mayor de Brasil, y fue esa condición de principal productor de carne del país la que lo convirtió en "villano" de la Amazonía, un lastre del que ahora quiere librarse.

Entre 2001 y 2007 Sao Félix transformó en pasto 8.400 kilómetros cuadrados de selva, un área equivalente a la de Puerto Rico, pero la presión del Gobierno obligó a las autoridades locales y a los ganaderos a revertir ese panorama.

"Redujimos las tasas de deforestación en un 84 %, tenemos un inventario de áreas ambientales en el 80 % de nuestras propiedades y nos comprometimos con un modelo de desarrollo sostenible. Ahora esperamos salir de la lista negra", dijo a Efe el secretario municipal de Medio Ambiente, Luiz de Araújo.

Extensos pastizales entre lunares de selva


Foto/EFE/Marcelo Sayão

Un sobrevuelo por zonas próximas al perímetro urbano casi no permite percibir que su territorio está en la Amazonía porque las áreas selváticas son pequeños lunares en medio de extensos pastizales.

Del área total del municipio, el 55 por ciento es de reservas indígenas y el 19 por ciento de reservas ambientales bajo amenaza.

Para detener esa amenaza, el Gobierno adoptó en 2008 medidas como la divulgación de una lista negra con los 40 municipios más destructivos del país, encabezada por Sao Félix do Xingú.

Las autoridades suspendieron luego el crédito a los productores de estos municipios y cancelaron todas las autorizaciones de deforestación, al tiempo que se inició una vigilancia con la ayuda de satélites.

Igualmente se prohibió a los procesadores de carne comprar ganado de haciendas que no tuvieran un registro ambiental rural, documento en el que cada productor declara los límites de su propiedad y el área que mantiene preservada, unos datos que son comprobados luego por satélite.

Esas medidas obligaron a los productores a adoptar una política ecologista para poder reactivar sus negocios.

"Al comienzo fue muy difícil, pero las personas se fueron concienciando de que estaban haciendo las cosas mal", reconoció a Efe Pedrinho do Atacadao, criador de unas 6.000 cabezas de ganado y uno de los primeros en implantar la rotación de pastos y la producción intensiva para no destruir más selva.

Instituto Internacional de Educación de Brasil

Según Ruth Correia da Silva, coordinadora local del Instituto Internacional de Educación de Brasil (IEB), una ONG dedicada a formar líderes ecológicos, "hace dos años los grupos que hablaban de ecología eran mal vistos y hasta agredidos, pero hoy todos ya saben que hay que cambiar el modelo".


Foto/EFE/Marcelo Sayão

El Gobierno estableció tres condiciones para retirar un municipio de la lista negra: que reduzca la deforestación anual a 40 kilómetros cuadrados, que más del 80 % de sus propietarios tenga el registro ambiental y que se comprometa a adoptar un modelo de desarrollo sostenible.

Sao Félix do Xingú

A Sao Félix sólo le falta reducir la tala a 40 kilómetros anuales para salir de la lista negra. La deforestación cayó de 876 a 145 kilómetros cuadrados entre 2007 y 2011, con lo que fue superado entre los enemigos de la Amazonía por los municipios de Altamira y Novo Progresso, también de Pará.

El inventario de más del 80 % del territorio fue alcanzado con la ayuda de The Nature Conservancy, organización que realiza un estudio para calcular el pasivo ambiental del municipio.

Finalmente, el pasado 26 de agosto unos 600 representantes de las autoridades locales, de los productores y de ONG suscribieron el "Pacto municipal para el fin de la deforestación".

"La sociedad está comprometida a salir del embargo. Con seguridad el caso exitoso de un municipio tan complejo y que posee el mayor rebaño del país será inspirador para otros en la misma situación", resume Mireya Sandrini, directora del Fundo Vale, entidad vinculada a empresas como la minera Vale que financia proyectos verdes en Sao Félix do Xingú. EFEverde

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