martes, 27 de marzo de 2012

España pierde un 30% de su producción de huevos por el bienestar animal

Supermercados, pastelerías y restaurantes españoles afrontan una escasez del 30 % de la oferta de huevos, debido a que el parque de gallinas ponedoras se ha reducido fuertemente desde 2004 por la directiva de Bienestar Animal que obliga a dotar de mayor espacio a las jaulas de estas aves.
España pierde un 30% de su producción de huevos por el bienestar animal
Imagen de unas granjas de gallinas ponedoras. Foto: EFEAGRO
EFEAGRO - Madrid, 27 marzo 2012 | 09:28h.



España, segundo exportador de huevos en la Unión Europea (UE) por detrás de Holanda, no es el único país afectado; se estima que los productores europeos han recortado su producción entre un 10 y 12 % en los últimos meses.

Esa falta de huevos no es debida a una mortalidad inusual en las granjas, ni a un cambio en los gustos de los consumidores o a que los productores hayan buscado negocios más rentables.

La cuestión es que muchos avicultores, al adaptarse a la nueva normativa, han tenido que ajustar el número de gallinas a la densidad que ahora deben tener en las jaulas para cumplir con la legislación.

Como resultado de la aplicación de la directiva de Bienestar Animal -que entró en vigor el 1 de enero, y sobre la que voces reputadas de la industria detallan sus efectos y hablan del "gimnasio" de las gallinas- el parque español se ha reducido un 23 %, al pasar de los 52 millones de ponedoras de 2004, su año récord, a los 40 millones en los que se cifra en los primeros meses de 2012.

En la práctica, esta normativa comunitaria ha obligado al sector nacional -que produjo el pasado año 820.000 toneladas de huevo en cáscara, un 11,25 % menos que en 2004- a realizar inversiones superiores a los 600 millones de euros.

Producir huevos bajo esta normativa ha supuesto a los avicultores españoles incurrir, además, en unos sobrecostes de entre el 15 y el 20 % por docena de huevos.

La directiva exige, entre otras medidas, dar más espacio a las gallinas en las jaulas para que la densidad sea un 36 % menor.Los productores han tenido que planificar su nueva dimensión y algunos han realizado cuantiosas inversiones de adaptación y de nuevas instalaciones para mantener su cuota de mercado, como ha sido el caso de Dagu, una de las principales empresas del sector avícola español.

Otros, aunque sí han hecho las inversiones para adaptar sus instalaciones a la normativa, no han podido afrontar los costes que les supondría construir las nuevas granjas que necesitaría para mantener la cuota de mercado con la que contaban antes de la aplicación de la directiva.

Y muchas granjas han tenido que echar el cierre, ya que como explica a Efeagro el consejero delegado y director general de Dagu, Juan Gigante, "con el mal balance de las empresas en los años 2010 y 2011 y con la restricción de los créditos es difícil que el sector haya podido acometer una reconversión a tiempo".

"Es cierto que el bienestar animal tiene un coste, y eso hay que sufragarlo todos, no sólo el avicultor o el industrial, sino también el consumidor", afirma Óscar Hernández, presidente de Inovo, que representa un sector que produce 110.000 toneladas de ovoproducto y 5.500 toneladas de huevo cocido, en polvo y otros derivados.

En este sentido, en la lonja de Lleida de Bellpuig, donde cada semana se cruzan oferta y demanda y se establecen los precios en origen de referencia para realizar grandes transacciones, el precio de una docena de huevos en las once primeras semanas del año ha subido entre un 22,78 % y un 43,22 %, según tamaño.

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