sábado, 21 de abril de 2012


Las mujeres, más vulnerables ante los cambios climáticos

PE-CLIMA | 20 de abril de 2012



Madrid, 19 abr (Euroefe).- El cambio climático no es neutro desde el punto de vista del género, tiene efectos distintos para hombres y mujeres, y también varía según la edad y la clase social. Así lo considera el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático en su Cuarto Informe de Evaluación, publicado en 2007. El Parlamento Europeo debatirá mañana viernes el informe de la eurodiputada Nicole Kii-Nielsen que advierte de que los efectos sobre el cambio climático tendrán un impacto desproporcionado en las mujeres, y que la lucha contra este fenómeno debe constituir una “prioridad absoluta” para la Unión Europea.

Las mujeres representan aproximadamente el 50 % de la población mundial y siguen asumiendo más responsabilidades respecto a las decisiones cotidianas de consumo, cuidado de los hijos, y tareas del hogar. Los patrones de consumo son también distintos, ya que las mujeres muestran una mayor predisposición para preservar el medio ambiente y adoptan decisiones de consumo sostenibles.

Debido a la existencia de roles de género, el impacto de las mujeres sobre el medio ambiente no es el mismo que el de los hombres, y la discriminación en ámbitos como los ingresos, el acceso a los recursos, el poder político, la educación y las responsabilidades en el hogar afectan gravemente al acceso de las mujeres a los recursos y los medios disponibles para hacer frente a la situación y adaptarse.

El 70 por ciento de los más pobres en el mundo son mujeres, que efectúan dos tercios de todo el trabajo realizado pero poseen menos del 1% de los bienes en su conjunto. Según el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos a las mujeres se les niega la igualdad de acceso y control con respecto a los recursos, la tecnología, los servicios, los derechos de propiedad de la tierra, el crédito y los regímenes de seguro, así como el poder decisorio, por lo que resultan mucho más vulnerables y expuestas al cambio climático y tienen menos oportunidades de adaptación.

Además, el 85 % de las personas que mueren a consecuencia de catástrofes naturales causadas por el clima son mujeres, el 75 % de los refugiados climáticos son mujeres y las mujeres también corren mayor riesgo de convertirse en las víctimas invisibles de las guerras por los recursos y de la violencia como resultado del cambio climático.

Según la ponente, las mujeres, dominadas en todos los ámbitos (económico, político y social), tienen una menor capacidad de adaptación y de reacción ante cambios profundos como el cambio climático y sus consecuencias. Kii-Nielsen aboga por dedicar una atención específica a las mujeres para paliar su vulnerabilidad, y la aplicación de medidas para reequilibrar las relaciones entre los sexos.

El informe insiste en la complementariedad entre las acciones para proteger a las mujeres en situaciones ya críticas y la importancia de cambiar las mentalidades a través de las políticas climáticas, integrando a los grupos de defensa de los derechos de las mujeres en las negociaciones y los mecanismos de financiación, mejorando la educación y la consulta de las mujeres y promoviendo proyectos que emancipen y den poder a las mujeres en el seno de sus comunidades, en los países en desarrollo y en la UE.

Existen vínculos entre el género y el clima también en el seno de la UE, dice la eurodiputada, y en las políticas de materia de energía, transporte o agricultura. “Los sectores que constituyen los pilares de la futura economía verde, por ejemplo, ya son principalmente masculinos, lo cual afecta a las oportunidades de ambos sexos en lo relativo a la educación y la formación, pero también genera culturas empresariales poco favorables a la igualdad entre mujeres y hombres”, advierte. El informe insiste en la importancia de promover la igualdad entre mujeres y hombres en todas las políticas de la Unión Europea.

Los eurodiputados consideran que no existirá justicia climática sin una verdadera igualdad de género, y la eliminación de las desigualdades y la lucha contra el cambio climático no deben ser consideradas como una contradicción.

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