sábado, 28 de abril de 2012


Obsolescencia programada


Las empresas cada vez acortan más la vida de sus productos, es lo que llamamos obsolescencia programada.
Se han fabricado bombillas con una duración de 100.000 horas, actualmente la mayoría están restringidas a 1000 asegurándose así una venta regular de bombillas. Otro ejemplo son las impresoras que poseen un chip con recuento de impresiones, cuando llega a determinado número deja de funcionar siendo más rentable comprar una nueva que repararla; y lo mismo ocurre con otros mecanismos electrónicos.
Se crean productos casi de usar y tirar, lo que no sólo afecta a los consumidores sino al planeta, con un consumo de recursos y generando desechos innecesarios. Esto va totalmente en contra del tratado internacional que prohíbe enviar residuos electrónicos a los países en vías de desarrollo. Se alega que son productos de segunda mano, cuando el 80% son irreparables. Estamos convirtiendo a estos países en el basurero del mundo.
Mientras los mercados nos manipulan nuestra huella ecológica se agranda. Mas vale que empecemos a practicar un consumo sostenible si no queremos destruir nuestro mundo.— Eva Valencia Alarcón.

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