domingo, 27 de mayo de 2012

La inmensa huella ecológica de Catar

¿Saben Raúl y el Barça que el emirato es el mayor consumidor de recursos del planeta?

Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca y Estados Unidos completan los cinco países que no dejan regenerarse al planeta



Ciudadanos cataríes se relajan en un cafe del centro comercial Villagio en Doha (Catar). /REUTERS



Cuando se conoció que el FC Barcelona cambiaba su principal patrocinador y sustituía el logo de Unicef por el de Qatar Foundation se le recriminó tal decisión, al aceptar la publicidad de una entidad adscrita a un régimen que no respeta los derechos de muchas personas, mujeres y homosexuales entre ellas. Se le relacionó incluso con el islamismo radical. Pero ni entonces, ni ahora, tras el fichaje del exjugador del Real Madrid y del Schalke 04, Raúl González, por un club de Catar, se ha vinvulado a este país con su constatada mala fama ambiental, al ser el que tiene la mayor huella ecológica. Si todo el mundo consumiera como un catarí, se necesitarían siete planetas Tierra para regenerar la demanda anual de recursos naturales.

Esta es una de las lecturas que se extrae del informe Planeta vivo de 2012, una publicación bianual que repasa el impacto que el ser humano tiene sobre la Tierra, especialmente en numerosas poblaciones de especies a través del llamado Índice Planeta Vivo. World Wildlife Fund (WWF), Zoological Society of London, Global Footprint Network y la Agencia Espacial Europea (ESA) son las entidades que han elaborado la presente edición, en la que no faltan conclusiones que evidencian la enormidad de ese impacto: la biodiversidad de la Tierra ha disminuido un 30% en los últimos cuarenta años (un 60% en zonas tropicales). La culpa recae sobre el imparable consumo de recursos naturales y la huella ecológica que deja. Es aquí donde Catar lidera con gran ventaja la clasificación mundial, ya que es el único país que sobrepasa las 10 hag (hectárea global) de consumo por persona. La medida hag representa una hectárea con una productividad biológica media.


Si todo el mundo consumiera como un catarí, se necesitarían los recursos de siete 'tierras'

Catar, con sus 11,68 hag por habitante; Kuwait, con 9,72; Emiratos Árabes Unidos, con 8,44; Dinamarca, con 8,25; y Estados Unidos, con 7,19, son los cinco primeros responsables de que en 2008 (fecha con los últimos datos completos) la huella ecológica de la humanidad fuera de 18.200 millones de hag (2,7 por persona). Esta cifra es superior a la de labiocapacidad de la Tierra, que mide la capacidad de la naturaleza para producir recursos renovables y ofrecer servicios de absorción, como el de carbono; es decir, mide la capacidad para regenerar la huella ecológica. En 2008 era de 12.000 millones de hag (1,8 por persona). “Este desfase –se señala en el estudio– significa que la Tierra tarda 1,5 años en regenerar completamente los recursos renovables que los seres humanos utilizan en un año”. El desfase en Catar es mayúsculo, al tener 2,05 hag de biocapacidad.

No sorprende que a este ritmo cada año llegue antes el denominadoEarth Overshoot Day, es decir, el día en que la demanda de recursos por parte de la humanidad excede la capacidad del planeta para regenerarlos y absorber desechos en ese año. En 2011 llegó el 27 de septiembre. Desde la década de los setenta del pasado siglo, la demanda anual de la humanidad sobre el mundo natural ha superado lo que la Tierra puede renovar en un año. Miguel Ángel Valladares, director de Comunicación de WWF España, afirma que “estamos ante datos fiables y completos, proporcionados por los propios gobiernos, que demuestran que de seguir este ritmo necesitaríamos tres planetas Tierra en 2050, de ahí que el informe haga hincapié en la evolución de países como los denominados BRIIC [Brasil, Rusia, India, Indonesia y China], para que no cometan los mismos errores de los países con una mayor huella ecológica”.


España se sitúa en el puesto 25º del mundo, en cuanto a la deuda ambiental con el planeta

Los países ricos e industrializados están a la cabeza de la huella ecológica, son los que mantienen una mayor deuda ambiental con el planeta. España se sitúa en el puesto 25º, con una huella de 4,74 hag y una biocapacidad de 1,46 hag, por encima de la media de la UE, que es de 4,05 y 4,88, respectivamente. Por el contrario, países y territorios donde sufren periódicas hambrunas, catástrofes naturales y guerras, son los que menos contribuyen a gravar la huella ecológica. Es el caso de los territorios de la Autoridad Nacional Palestina (0,46 hag), Timor Oriental (0,47), Afghanistan (0,54), Haití (0,60), Eritrea (0,66) y Bangladesh (0,66). También hay que citar la impagable aportación de los países con mayor biocapacidad: Gabón (28,72 hag por habitante), Bolivia (18,39) y Mongolia (15,33). Según el informe, aquí están los recursos que consumen Catar o Emiratos Árabes Unidos, con alta huella y poca biocapacidad.

Miguel Ángel Valladares explica que “esto es como una cuenta de ahorro de la que ya has sacado los intereses y empiezas a consumir el capital, con el riesgo de quedarte en números rojos”. Es lo que ocurre con la huella ecológica y con la capacidad de regeneración del planeta, “donde también comenzamos a ver los números rojos a través de fenómenos cada vez más recurrentes: sequías, derretimiento de los polos, desertificación…”, concluye el responsable de WWF. Aunque la verdadera conclusión positiva la aporta el citado informe Planeta vivo, ya que al final expone 16 propuestas para revertir esta tendencia, entre las que destacan medir el éxito más allá del PIB, incluyendo índices sociales y ambientales en los indicadores nacionales; apoyar y recompensar la conservación, la gestión sostenible de los recursos y la innovación; cambiar los modelos de consumo energético reduciendo la demanda energética un 15% para 2050 en relación a 2005; reducir de forma significativa los insumos y desechos de los sistemas de producción; y aumentar de forma significativa la red mundial de áreas protegidas.


¿Qué mide la huella ecológica?

En el informe Planeta vivo se explica que “la huella ecológica mide el área de tierra y agua biológicamente productiva que se necesita para producir los recursos que consume un individuo, población o actividad y para absorber los residuos que ello genera, considerando la tecnología y gestión de recursos imperante”. Todas las actividades humanas utilizan tierra biológicamente productiva y/o zonas pesqueras, y la huella ecológica es la suma de ellas.

Para esta ocasión se han recogido datos de seis sectores:

Cultivos

Representa la cantidad de tierra utilizada para cultivar alimentos y fibra para consumo humano, alimento para animales y cultivos oleaginosos y caucho.

Pastoreo

Cantidad de tierra de utilizada para criar ganado y obtener carne, productos lácteos, piel y lana.

Tierra urbanizada

Cantidad de tierra ocupada por infraestructuras, incluyendo transporte, vivienda, estructuras industriales y embalses para energía hidroeléctrica.

Forestal

Bosque requerido para proporcionar madera, pulpa y leña como combustible.

Zonas pesqueras

Producción primaria estimada requerida para mantener las capturas de pescado y marisco, tanto en aguas marinas como continentales.

Carbono

Cantidad de terreno forestal que podría secuestrar las emisiones de CO2 procedentes de la quema de combustibles fósiles, excluyendo la fracción absorbida por los océanos.

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