lunes, 25 de junio de 2012


Cómo fabricar 2.000 millones de lápices al año sin destruir bosques

Autor:Miguel Ángel Ossorio
Madrid, 25 jun (EFEverde).- Aunque pueda resultar extraño, la compañía alemana Faber-Castell fabrica cada año cerca de 2.000 millones de lapiceros sin destruir bosques y con certificaciones internacionales de sostenibilidad y respeto por el medio ambiente.
Aunque pueda resultar extraño, la compañía alemana Faber-Castell fabrica cada año cerca de 2.000 millones de lapiceros sin destruir bosques y con certificaciones internacionales de sostenibilidad y respeto por el medio ambiente. Foto de lápices cedida por la empresa alemana. EFE
La empresa Faber-Castell, fundada hace 250 años en Alemania, tiene un catálogo de 2.000 referencias, principalmente de papelería, siendo los lapiceros uno de sus productos estrella al fabricar unos 2.000 millones de unidades cada año. Y todo esto sin destruir bosques.

Berhard Brandes, director general de WWF Alemania dice de la empresa que "es un claro ejemplo de cómo una compañía que actúa a nivel mundial puede establecer un alto compromiso social y medioambiental, a pesar de las crecientes presiones del mercado".

Hasta el 95 % de la madera que utilizan para fabricar sus productos proviene de sus propios bosques sostenibles con certificación FSC (Forest Stewardship Council) desde 1999. Y es que la empresa tiene más de 100 kilómetros cuadrados de bosque repartidos en 11 parques forestales del sudeste de Brasil.

Reserva de bosque y 80% de energías renovables

De estos bosques obtienen la madera para fabricar sus productos, pero unas 2.700 hectáreas están reservadas como bosque natural donde habitan cerca de 500 especies de flora y fauna.

Estos bosques absorben unas 100.000 toneladas de dióxido de carbono al año, más de lo que genera la empresa (unas 20.607 toneladas) que no obstante las ha reducido a la mitad con programas de ahorro energético, la modernización de las plantas de producción, la reducción del consumo de combustibles fósiles y la utilización de fuentes de energía renovables, que aportan el 80 % del total.

Sede sostenible desde los años 20 

La empresa, cuya sede está en la ciudad alemana de Stein (Baviera), calienta parcialmente sus oficinas con residuos de madera y obtiene el 25 % de su electricidad gracias a una turbina de agua. En los años 20 esta empresa ya generaba electricidad con restos de madera y energía hidráulica.

La conciencia social de esta empresa viene de lejos: en el siglo XIX la empresa ya ofrecía a sus empleados alojamientos subvencionados, planes de ahorro y una guardería, y desde hace dos décadas producen su materia prima en Brasil gracias al empeño del conde Anton Wolfgang von Faber-Castell, el actual presidente, que pertenece a la octava generación de la familia fundadora.

Faber-Castell se unió en 2011 al GFTM (Global Forest and Trade Network), organización dependiente de WWF (World Wildlife Fund) que ayuda a las empresas a fomentar la responsabilidad social y medioambiental.

También es signatario de Global Compact, una iniciativa de la ONU que moviliza a empresas de todo el mundo a adoptar en sus negocios prácticas y valores fundamentales en áreas de derechos humanos, relaciones laborales, medio ambiente y anticorrupción.

Este año ha participado en la conferencia internacional Río+20 proporcionando a la organización 70.000 "ecolápices" y bolígrafos sostenibles. EFEverde

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