miércoles, 29 de agosto de 2012


Ferrol tiene quien lo cuide

Un colectivo de ciudadanos, la mayoría desempleados, recupera el patrimonio paisajístico e histórico de la zona para denunciar la inacción municipal


Vecinos de la Batería de San Cristobo, en Ferrol, limpian la maleza de la zona. / GABRIEL TIZÓN


Estéticamente, la ciudad de Ferrol se moldea de un modo y otro dependiendo del nivel de ingresos de los residentes de cada zona. La ornamentación y el cuidado de los barrios más céntricos contrasta con el abandono de zonas más populares. O de eso se quejan los vecinos. “En la plaza de España plantan camelias y en Caranza nacen toxos”, comenta Suso Pazos, un vecino de la ciudad. Quien eche un vistazo a las áreas más rurales del municipio podrá ver escenas de descuido semejantes. Un paradigmático ejemplo es el Bosque dos Nenos, situado en la zona de Valón y de propiedad municipal. El aspecto impoluto que lucía esta senda natural en los días de inauguración poco tiene que ver con un presente en el que las silvas y los fieitos campan a sus anchas por caminos de tierra y se enredan entre bancos de madera. En San Xurxo de Mariña, Mercedes Pazos, de 80 años, se ha dado a conocer recientemente por, guadaña en mano, desbrozar ella misma las cunetas de los viales próximos al local social de la parroquia, ante la inacción de los servicios municipales.

Agravios como estos fueron los que animaron a Marcos Meizoso a impulsar una plataforma para “recuperar el espacio público”. La iniciativa surgió el pasado 21 de julio sin grandes ostentaciones: bastó una página en Facebook —que hoy ya cuenta con más de 280 miembros—, y un simple blog en el que dan a conocer su trabajo.


Piden al alcalde que contrate cuadrillas de desempleados para estas labores

Para Marcos, los integrantes de Acción Directa de Recuperación de Espazos Públicos comparten la filosofía de Mercedes Pazos: “Si el Ayuntamiento no hace acto de presencia, que se autoorganice la gente para proteger el patrimonio, que es de todos”. Y eso han hecho. La primera de sus acometidas fue en el lavadero de la vieja mina de oro de Ponzos. El enclave ya fue explotado en su día por los romanos, aunque los restos de hormigón hoy rescatados se construyeron a inicios del siglo XX, justo después de su reapertura a finales del XIX. Antes de que por allí pasasen las desbrozadoras, el acceso era imposible. “Estaba hasta arriba de silvas, toxos y maleza”. Armados de guadañas y maquinaria “traídas de casa”, y bajo asesoramiento de la Sociedade Galega de Historia Natural y colectivos ecologistas, sacaron a la luz los restos del lugar donde en su día separaban el metal precioso de lo inservible.

“Esto es un modo de avergonzar al Ayuntamiento. Que los ciudadanos paguen impuestos para este tipo de labores y que tengamos que ir nosotros voluntariamente a eliminar la maleza es el colmo”, espeta Marcos. Pero la vena reivindicativa no acaba ahí. “Aquí se juntó el hambre con las ganas de comer”, asegura. La elevada tasa de paro de la comarca, en torno a un 20%, hizo que de esta plataforma tomaran parte muchos desempleados a los que mueven el interés por preservar el patrimonio y por denunciar la situación que atraviesan. “Queremos demostrar al PP que estar desempleado no significa ni ser un vago ni estar parado sin hacer nada. Hay que desmontar esa mentira con hechos”, indica Marcos.


“La mentira de que estamos sin trabajo por vagancia hay que desmontarla”

Además, se presentan con una propuesta “en constructivo”: que el Ayuntamiento contrate cuadrillas de desempleados a tiempo parcial para trabajar en el mantenimiento paisajístico y en la puesta en valor del patrimonio de Ferrol. “Porque las empresas municipales no se sabe dónde están”, añade. A Suso Pazos la idea le parece perfecta. Trabajó desde muy joven en un negocio de venta al por mayor y tras 23 primaveras cotizando se fue a la cola del paro. “Por ludopatía del jefe, no por la crisis”, aclara. Él también colabora en la iniciativa y, según sus cálculos, la idea de las cuadrillas no supondría la bancarrota del gobierno del popular José Manuel Rey Varela. Bastaría, alega, con que el Ayuntamiento no fuese adelante con la reforma de la Plaza de España, que cuenta con un presupuesto estimado de 700.000 euros. “Eso no lo quiere ni Dios. Van a hacer un parque en la Plaza de España y tienen los barrios muertos de la risa”, explica.

Su próximo objetivo es recuperar la batería militar de San Cristobo, uno de esos vestigios que salpican Ferrolterra y que antaño protegieron la base militar y los astilleros de la ciudad. Hoy, está totalmente abandonada. Las labores ya dieron comienzo hace medio mes. Quien pase por sus inmediaciones en las próximas semanas podrá toparse con un grupo de voluntarios trabajando por sacar a la luz un patrimonio que no cotiza en bolsa pero tiene un valor incalculable. Muchos no tienen empleo, pero tampoco están parados.

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