domingo, 30 de diciembre de 2012


Richard Forman, Padre de la Ecología del paisaje diserta sobre cómo deben crecer las ciudades

13/03/2012
Richard Forman, Profesor de Ecología del Paisaje de la Universidad de Harvard, EEUU., es un ecólogo que adora las ciudades y las carreteras, pero es consciente de los problemas ambientales que plantean. Su trabajo consiste en mitigarlos. "Mi objetivo es moldear el territoriode forma que tanto la gente como la naturaleza salgan adelante", como explicó en la conferencia que impartió en la sede de la Fundación BBVA, en Madrid.
El ecólogo Richard Forman


La Ecología del Paisaje es el estudio “de los ecosistemas vistos desde un avión”, explica Forman, considerado el creador de esta disciplina. Observar a escala kilométrica permite desarrollar modelos “sencillos pero muy útiles” para entender cómo se influyen entre sí los distintos tipos de territorio -por ejemplo por el flujo entre ellos del agua, de la fauna, la flora y los habitantes humanos-; cómo evolucionarán estos espacios; y, si se quiere intervenir en ellos, cuál es la mejor forma. Por ello la Ecología del Paisaje es una herramienta para mejorar la integración de espacios de uso humano, como las ciudades, y el medio natural.

La División de Población de Naciones Unidas estima que los habitantes de las ciudades crecen cada día en todo el mundo en 200.000 personas: 70 millones al año. Si el ritmo se mantiene, el 60% de la población mundial vivirá en áreas urbanas –en 2010 se superó el 50%-. ¿Cómo lograr que las ciudades crezcan de forma más sostenible? No se trata solo de preservar la naturaleza, sino de mejorar la vida de los ciudadanos garantizando el suministro de agua no contaminada; urbanizando en terreno seguro –sin riesgo de avalanchas, deslizamientos o inundaciones, por ejemplo-; preservando los suelos más fértiles; o minimizando las emisiones de gases de efecto invernadero.

Crecimiento concéntrico

Entre los posibles esquemas de crecimiento, hay dos que Forman considera mejores: el concéntrico y el que promueve la ampliación no de la gran urbe original sino de las ciudades satélites.

Como explica Forman, estos modelos preservan un mayor número de zonas verdes extensas, en anillo o conectadas por corredores verdes, en las que la naturaleza sobrevive. Eso ayuda, a su vez, a prevenir deslizamientos e inundaciones, y proporciona áreas de esparcimiento y ocio de calidad a la población. Además, tienden a ser urbes más compactas y por tanto con sistemas de transporte público más eficiente –en cuanto a energía y tiempo invertidos en los desplazamientos-. Medellín, en Colombia, y Berlín son dos ejemplos de ciudades compactas.

Los modelos menos recomendables, sin embargo, son los de crecimiento en torno a una vía de transporte ya existente; y en brotes dispersos. Este último se da sobre todo en regiones desarrolladas, donde las familias pueden permitirse una casa unifamiliar grande y desplazamiento en coche; es, dice Forman, el más habitual en EEUU y es “terrible”. Pero también en ciudades más pobres que sufren un crecimiento muy rápido –que se adelanta a las medidas de planificación urbana o y de control por parte de las autoridades-, como Nairobi o El Cairo.

En este modelo el transporte tiende a ser individual en vez de público, y las distancias de los desplazamientos cotidianos de los ciudadanos son mayores –lo que implica más emisiones y atascos-.

El crecimiento incontrolado a lo largo de grandes carreteras se está convirtiendo en habitual en el mundo en desarrollo, tanto en África como en Asia y Latinoamérica. Una de sus principales desventajas es que aumenta los accidentes de tráfico -que provocan 1,3 millones de muertes anuales en todo el mundo, de las que el 90% tienen lugar en países con escasos recursos-. Además, este modelo corta corredores naturales y vías de agua, e incrementa el riesgo de inundaciones y corrimientos de tierra.

En Barcelona

Forman también ha ejercido como consejero de autoridades locales. En 2004 publicó Mosaico territorial para la Región Metropolitana de Barcelona, resultado de un estudio de varios años realizado por encargo del entonces Arquitecto Jefe de Barcelona. En él da pautas para la gestión del crecimiento del área suburbana de la ciudad preservando la calidad ambiental de los ríos, bosques, campos, y ciudades.

Ecología de carreteras

Forman es también pionero en el área de la Ecología de Carreteras, que analiza el impacto ambiental de las grandes vías de transporte rodado. El trabajo de Forman indica que este impacto es mucho mayor de lo esperado, y ha propiciado un cambio en la construcción de carreteras y autopistas a escala internacional.

Para solucionar estos problemas Forman tiene una visión radical sobre el futuro de las carreteras, que pasa por su desaparición. Su propuesta, publicada hace medio año y que ya ha llamado la atención de planificadores de varias ciudades, se basa en un sistema de raíles que interconecta ciudades por el que viajarían vehículos eléctricos individuales automáticos, alimentados por energía renovable.

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