domingo, 24 de febrero de 2013


La directora de Bioconstrucción pide reducir el uso de tóxicos en edificios


Valencia, 24 feb (EFE).- La directora de la Asociación para la Formación en Bioconstrucción y Sostenibilidad, a la que pertenece el Instituto EcoHabitar, Pilar Valero, asegura que la aparición de enfermedades nuevas, atribuidas a la exposición a elementos químicos, conllevará la obligación de establecer normativas que restrinjan el uso de estos productos en las edificaciones.

Valero advierte que en nuestro entorno y en las construcciones que nos cobijan hay más de diez mil sustancias, desde agentes químicos a ondas electromagnéticas producidas por las nuevas tecnologías, a las que denomina "enemigos invisibles".

Esta diseñadora, fundadora del estudio de arquitectura, diseño+ecología Plataforma Biocé, ha participado este fin de semana en la feria de productos ecológicos Biocultura que se ha celebrado en Valencia, con una conferencia sobre la salud a través de la arquitectura.

"Cada vez son más los casos de personas afectadas por sensibilidad química múltiple, producida por determinada sensibilidad hacia estos productos o por haber estado expuestos a compuestos químicos", explica Valero en una conversación con EFE.

Los aislantes, las pinturas, las moquetas o el PVC son algunos ejemplos de los elementos que nos rodean y cuyas cargas químicas "nos podrían asustar", asegura.

Valero invita a los interesados en adquirir una vivienda a que no se fijen solo en los elementos "superficiales" a la hora de pedir la memoria de calidades de la construcción, como las marcas de las grifería, y que se preocupen por lo que hay detrás de las paredes, qué pintura se ha utilizado, o los materiales con los que se ha hecho el esqueleto.

Uno de los elementos más perjudiciales, advierte, es el plástico, presente en numerosos elementos de la construcción, como cables, tuberías, revestimientos o ventanas.

La Plataforma Biocé, explica la diseñadora, surgió en 1999 con el objetivo de realizar proyectos de bioconstrucción, así como investigar y difundir este tipo de edificación alternativa a la convencional.

Valero reconoce que en los últimos años "hay más sensibilidad" en España sobre esta materia, aunque no se alcanza el nivel de países como Alemania "mucho más evolucionados" en la bioconstrucción.

La Comunitat Valenciana, donde se encuentra ubicada la plataforma y el Instituto EcoHabitar, "es una de las mejores" regiones españolas en el impulso de este tipo de construcciones, señala.

La diseñadora advierte que la crisis actual, y sobre todo la falta de financiación por parte de los bancos, está provocando la paralización de proyectos que tenían ya en marcha o un cambio de planteamiento para su ejecución en fases.

A pesar de ello, asegura que la demanda de proyectos no se ha visto muy resentida, y que han sido los despachos de arquitectos enfocados a la promoción de vivienda masiva los que "más han sufrido" y están viéndose más perjudicados por la crisis.

Para las personas que duden entre la elección de una vivienda convencional y una de bioconstrucción, Valero asegura que la opción de una edificación sostenible y ecológica, en su conjunto, tiene un coste similar al de una normal.

En España ya hay empresas, explica, que están apostando por la producción de productos ecológicos, como pinturas naturales más económicas y maderas naturales, y que han rebajado los precios de estos materiales ya que hasta hace unos años solo se encontraban en el extranjero.

Para Valero, la Administración tiene también la obligación de "profundizar más" y establecer reglamentos y normativas más restrictivas sobre el uso de productos químicos y tóxicos en las construcciones.

Con el amianto, recuerda, "tuvieron que pasar cien años para que se restringiera" tras comprobarse su consecuencias nocivas y letales en la salud.

La aparición de nuevas enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas tendrá que replantear "normativas que prohíban su uso", defiende. EFE

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