lunes, 18 de marzo de 2013


Big Five: de difíciles de cazar a fáciles de extinguir

Elefante, león, rinoceronte, leopardo y búfalo forman el denominado Big Five de África, que ha pasado de ser emblema de la caza mayor a serlo de las especies más amenazadas



Rinoceronte blanco y su cría. / SIAS VAN SCHALKWYK


El elefante africano volvió a ser protagonista significativo de la última reunión del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES) celebrada en Bangkok (6-14 de octubre). Allí el país anfitrión, Tailandia, uno de los principales focos de tráfico ilegal de marfil, anunció la prohibición de este comercio. El gran paquidermo es el miembro más significativo, junto al león, del club de los Big Five (los cinco grandes), un grupo de especies africanas que incluye también al rinoceronte, el búfalo y el leopardo. En su origen, el sector cinegético bautizó así a este quinteto por ser las piezas más codiciadas, peligrosas y difíciles de cazar. Hoy día, el testigo del significado de este calificativo lo ha recogido el turismo de naturaleza, pero también la comunidad conservacionista, como emblema de las especies más amenazadas del continente africano.


Elefante africano, en Kenia, con el Kilimanjaro al fondo. / GETTY

Casi cada semana surgen cifras, denuncias y/o estudios científicos que corroboraran esa situación de amenaza. Lo último: la matanza de 28 ejemplares de elefantes en parques nacionales de Camerún. Que un colmillo tallado alcance los 190.000 euros y un kilo de cuerno de rinoceronte supere los 60.000 euros en el mercado negro tienen la culpa de una persecución sistemática que deja cifras récord año tras año. ONG como WWF y Traffic han denunciado en la reunión del CITES que la demanda mundial de marfil provoca anualmente la muerte de 30.000 elefantes africanos. Tailandia, señalada junto a Nigeria y República Democrática del Congo como principales responsables del tráfico ilegal, ha dado un primer paso, pero estas mismas organizaciones le piden concreción en medidas y plazos.

Desde Bangkok, Carlos Drews, representante de WWF en la reunión, informa que “hoy mismo [último día de la cita de Bangkok] se decidió que China (Hong Kong y Taiwan incluidas), Tailandia, Malasia, Filipinas, Uganda, Tanzania y Vietnam deberán preparar un plan de acción en los próximos dos meses que indique las medidas que tomarán para combatir el tráfico ilegal de marfil”. Queda pendiente, según Drews, que los países miembros de CITES apliquen medidas correctivas, “incluyendo sanciones comerciales a los que fallen en la implementación de estos planes”.

Las dos especies de rinoceronte africano (negro y blanco) también sufren el tormento de poseer un apéndice altamente cotizado, en este caso por sus supuestas propiedades curativas (hasta se difunde el rumor de que cura el cáncer). Consecuencia: entre 2011 y 2012 se ha incrementado la caza de rinocerontes en un 30%. Datos del Gobierno sudafricano subrayan que hasta finales de febrero de 2013 ya habían caído 146 a manos de cazadores furtivos solo en Sudáfrica, por lo que creen que se sobrepasará con creces la cifra de 668 de 2012, que ya supuso un incremento del 50% con respecto a 2011. Estimaciones oficiales barajan que quedan 5.000 rinocerontes negros (en peligro crítico de extinción) y 20.000 rinocerontes blancos. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el primero ha perdido casi el 98% de sus poblaciones desde 1960.


León en Suazilandia. / JONATHAN BYDENDYK

En la reunión de Bangkok se instó a los países implicados a que persigan y castiguen con más vehemencia este comercio, analicen y rastreen la procedencia de los cuernos y mejore la cooperación internacional en este terreno. Algunas voces denuncian que la prohibición total de la caza de rinocerontes ha sido ineficaz y que habría que apostar por un comercio regulado. Al menos así lo expresan científicos del Australian Research Council Centre of Excellence for Environmental Decision y la Universidad de Queensland en un trabajo publicado en la revista Science. En declaraciones a Reuters, Duan Biggs, quien lideró el estudio, afirma que “en la situación actual, si la caza furtiva continúa su crecimiento, las poblaciones de rinocerontes podrían extinguirse en estado salvaje dentro de 20 años”, por lo que defiende que la demanda mundial de cuernos podría satisfacerse legalmente recortándolos sin daño para el animal o recogiendo los de ejemplares muertos de forma natural. Todo este proceso estaría supervisado por un organismo internacional que certificaría la trazabilidad del producto comercializado.

Pero el tercer integrante del Big Five, el león, demuestra que una caza y explotación regulada no siempre garantizan la protección de la especie. Un informe reciente de la ONG Lionaid pronostica que, al ritmo actual de caza algunas poblaciones podrían extinguirse dentro de cinco años, especialmente en zonas pequeñas y aisladas en el oeste y centro del continente africano, donde resisten con menos de 700 individuos. Según los últimos censos realizados por equipos del African Lion Working Group y de la International Foundation for the Conservation of Wildlife se estima que la población total ronda una horquilla entre los 23.000 y 39.000 ejemplares, muy alejados de los 200.000 de hace escasamente medio siglo. Desde Lionaid aseguran que Sudáfrica, país de caza por antonomasia del gran felino, no ha conseguido detener la merma de sus poblaciones, mientras en Zambia, con mayor mentalidad conservacionista, no presenta descensos tan acusados.


Leopardo y búfalos, menos amenazados, pero no a salvo

Un búfalo africano en Kenia. / SANTOS CIRILO

Ninguno de estos dos miembros del Big Five está en peligro de extinción, pero la tendencia de sus poblaciones es también negativa. “El leopardo disminuye en muchas partes de su área de distribución debido a la pérdida y fragmentación del hábitat y la caza, amenazas significativas para que la especie se califique pronto como vulnerable”. Así lo expone la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con lo que el felino pasaría de “casi amenazado” a “amenazado” de extinción. La misma organización califica de “preocupación menor” la situación del búfalo, aunque apostilla que está en descenso. En 2011, un estudio conjunto de la Universidad de Hohenheim (Alemania) y del International Livestock Research Institute de Nairobi (Kenia) confirmaba que habían desparecido de la famosa reserva Masai Mara de este último país.

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