miércoles, 27 de marzo de 2013

México requiere medir la reducción de CO2 mediante sus bosques y selvas
A través del programa REDD+MVR, un sistema que estableció en 2005 la ONU en el marco de la Convención sobre Cambio Climático para proteger los suelos y bosques del mundo.

Cronica.com.mx

México necesita mejorar la contabilización de sus reservas forestales de carbono y por ello la Conabio e INEGI trabajan en el procesamiento de imágenes satelitales que indiquen con mayor precisión la reducción anual de emisiones provenientes de la deforestación y degradación de los bosques y selvas nacionales, señaló Michael Schmidt, coordinador de proyectos interinstitucionales de la Conabio.

“Los países trópicos que todavía cuentan con bosques y selvas reciben un incentivo de los países desarrollados para protegerlos, pues éstos últimos están causando la mayoría de las emisiones de CO2, por eso tienen un mecanismo para invertir en países como México, Brasil y Sudáfrica a favor de la conservación de carbono; lo cual genera en México un problema: cuantificar con el sistema REDD+MVR”, indicó.

El programa REDD+MVR es un sistema que estableció en 2005 la ONU en el marco de la Convención sobre Cambio Climático para proteger los suelos y bosques del mundo, motivo por el que México —al ser país miembro—, debe cumplir y hacer eficiente. “Aunque México ha sido el único país que ha reportado cinco veces las emisiones de carbono al programa de las Naciones Unidas de Cambio Climático, aún necesitamos mapas de cobertura de suelo y detección de cambios”, apuntó Schmidt.

La REDD+, explicó, significa reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques en países de desarrollo más la conservación, manejo sustentable de los bosques y aumento de las reservas forestales de carbono y el MRV es el sistema de monitoreo, reporte y verificación de dichas emisiones.

El especialista en geomática comentó que el programa a implementar con INEGI durante cinco años consiste en hacer cartografía en dos escalas: 1 a 100 mil y 1 a 20 mil, y para ello la Conabio trabaja en mejorar el presupuesto de carbono de la vegetación natural y con Sagarpa, avanza en la cuantificación de emisiones del sector agrícola.

“El principal reto de tener un método automatizado es que INEGI clasifique correctamente las zonas de México, es decir, que cada ecosistema: bosques nublados, pastizales, matorrales, selva húmeda, selvas secas y manglares, sea delimitado de acuerdo a las características de sus árboles o suelos”, comentó.

Por ejemplo, dijo Schmidt, nosotros nos basamos en la definición legal de bosque en México que dice que debe tener como medidas mínimas: tamaño de media hectárea, árboles de cinco metros y una densidad de arboles de 10%, sin embargo, muchas partes de Coyoacán se pueden clasificar como bosque si seguimos esa definición.

Sistema

Actualmente la Conabio utiliza el sistema Landsat para procesar imágenes y obtener un presupuesto anual de CO2, así como para obtener las características de los doseles –parte superior de los árboles: ramas y hojas–, cambios de uso de suelo, márgenes de los bosques y condiciones atmosféricas. “Es una tarea complicada porque México es el segundo país en el mundo en términos de diversidad de vegetación, arriba de nosotros se coloca China y es porque tiene 34 veces más el tamaño de México. Pero queremos tener el sistema de automatización funcionando al 100% para el 2020”, detalló Michael Schmidt.

Para agilizar la captura de imágenes satelitales que hoy se realizan con un único sistema —una constelación de cinco satélites que por día monitorean el mismo punto del país—, la Conabio tiene contemplada la integración de tres tecnologías. “Tenemos tres caminos: con una empresa en Canadá, con el Centro Alemán Aeroespacial y Google, con este último prevemos que en verano contaremos con el procesamiento de imágenes”, apuntó.

Cifras

Según cifras de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), en México la categoría de uso de suelo, cambio de uso de suelo y silvicultura representó en 2006 la cuarta fuente individual más importante del inventario de gases de efecto invernadero, con casi 10% del total, después del transporte, la generación de electricidad y las emisiones generadas por desechos.

Y en el año 2007, la superficie de ecosistemas forestales de bosques templados y selvas se estimó en 65.3 millones de hectáreas, lo cual representó una pérdida importante con relación a las 69.2 millones de hectáreas que se tenían en 1993.

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